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U z h u p u d

Author: Teodoro Albornoz /

Tras de recorrer quince kilómetros de magnífica carretera asfaltada desde la hermosa ciudad de Cuenca al punto denominado “El Descanso”, el automóvil enfila por la garganta del Tahual, rocosa entrada a las ubérrimas tierras de los cantones orientales del Azuay. Desde allí cada recodo del camino que lleva a Paute presenta una nueva sorpresa al que recorre tan pintorescos lugares, pasando, sucesivamente por “La Josefina”, “Chicticay”, “Monjas-huaico”, Cábug, Culcul…. Ya es la visita imponente que presenta el Tahual, en que el río, tras una lucha milenaria con el pétreo monte, se ha abierto paso por él, dejando el angosto desfiladero a cuyo fondo corren sus turbulentas aguas, mientras las cúspides de uno y otro lado, están tan cerca que parece quisieran unirse otra vez; ya es el paisaje agreste, en que domina el maguey autóctono que eleva sus triangulares pencas junto a las zarzamoras y a las florecillas silvestres que adornan la maleza. Luego, el panorama se ensancha y asoma el valle bellísimo, lleno de todos los matices del verde en las plantaciones de cañas de azúcar, en los airosos sauces reales, en el maíz de las laderas, en el oscuro follaje de los duraznos o en el reluciente de los fragantes chirimoyos.

En un ángulo de la carretera, a la vuelta de Culcul, se divisa “UZHUPUD” antigua hacienda y vieja destilería desde los tiempos de la Colonia hasta nuestros días, que hoy, al incesante progreso industrial, se ha convertido en una destilería semejante a las de Escocia, que añejan sus maltas de cebada con la paciencia propia de sus tradicionales clanes.

A la entrada de le hacienda, incrustada en la amplitud del valle, contempla el viajero los viñedos en que el sol sazona los racimos de uvas y la abundancia de los durazneros repletos de su codiciado fruto. Crúzase el río por la simétrica arquitectura de un esbelto puente, recreándose otra vez la mirada con bien cultivados cañadulzales y nuevas vides y variedad de frutales, que forman atractivo marco a los edificios en que funciona la Fábrica, la cual incita a recorrerla para conocer sus diversos compartimientos.

Lo que mas llama la atención son las instalaciones de los alambiques y rectificadores delineados por expertos técnicos ingleses. Se creyera estar en una de esas viejas destilerías europeas: los alambiques de estructura alargada y caprichosa parecen arrancados de un cuadro antiguo con escenas de la Cartuja; sin quererlo viene a la mente el recuerdo de otras épocas, y se piensa en la alquimia y los licores obtenidos por monjes ascéticos que guardan cuidadosamente sus secretos.

En “Uzhupud” todo hace pensar en los enormes sacrificios realizados por el productor, que ha llegado a superar los métodos anacrónicos empleados todavía en muchas haciendas de caña de azúcar, en que un mal destilado aguardiente resulta a veces un tóxico peligroso para el consumidor. En cambio, en “Ushupud”, las maquinarias adecuadas, la esmerada limpieza, los poderosos filtros, los tanques de batición de acero inoxidable y los métodos de embotellado automático son la mejor garantía de la calidad de sus productos.

Tan esmeradas y prolijas atenciones han hecho que, por ejemplo, el exquisito Whisky “Royal Campbell”, que en “Uzhupud” se elabora de acuerdo con los procedimientos usados en las destilerías escocesas, haya alcanzado unánime aceptación en el país, consumiéndose con preferencia a los mejores licores de su clase.

En “Uzhupud” sorprende encontrar alambiques de doble fondo, en los que se destilan yerbas aromáticas como el cilantro, el enebro, la casia, los lirios de Florencia, las cáscaras de naranjas valencianas, el limón, etc. para hacer un delicioso Gin Queen Elisabeth, orgullo de la licorería nacional, con carencia absoluta de esencias tóxicas y con alcoholes refinados y rectificados.

Las famosas cremas y mistelas “Combier”, por su patente francesa, destiladas de comino para el Kumel, de monte adorata para el licor verde y aromático y las de cacao, así como los anisetes y Triple Sec, los demanda insistentemente el público por su calidad superior.

Las grandes bodegas de Ron, añejado en enormes barricas de roble, con reposo mínimo de cinco años para su expendio, brinda un licor espirituoso que se lo paladea con agrado. Y hasta el simple aguardiente de caña de azúcar, llamado “Pauteñito” es rectificado, añejado y filtrado, haciéndolo verdaderamente potable en beneficio del consumidor.

Después de poco tiempo, cuando la producción de sus jóvenes viñedos se acentúe, “Uzhupud” también producirá buenos vinos de mesa. Se han realizado ensayos con muy buen resultado, estando actualmente en proceso unas pocas cubas en añejamiento, y así hemos gozado tomando un claret liviano y fresco de la cosecha del año anterior.

La Destilería “Uzhupud” ha logrado la magnífica calidad de sus productos gracias a los consejos técnicos de famosos licoristas europeos de las prestigiosas casas que, al otorgarle sus patentes, les han cedido los secretos conservados a través de los siglos. También contribuye a su franco éxito la elegante presentación, con botellas y etiquetas que ofrecen una nota de distinción.

Lo primero que se advierte en “Uzhupud” es el gran esfuerzo económico realizado por su propietario en el afán patriótico de mejorar la industria nacional, emancipándola de la degeneración alcohólica mediante la elaboración de productos sanos y agradables, como los suyos, para sustituir a los deficientes y dañinos que deben desaparecer por completo.

Por eso, al visitar la DESTILERIA “UZHUPUD” y al ser recibidos amistosamente en ella, hemos sentido gran satisfacción al saborear algunos de sus excelentes productos, recordando y reconociendo la verdad de aquel viejo adagio de que, cuando se brinda en forma cordial un buen licor, en el fondo del vaso se transparenta la intensidad de un efecto sincero.

VICTOR MANUEL ALBORNOZ

TRADUCCION DE DOCUMENTOS PALEOGRAFICOS

Author: Teodoro Albornoz /

Las ciencias históricas requieren –cuando el que las utiliza desea adentrarse en el pasado- de un elemento de valor extraordinario, que le presta ayuda decisiva y no sólo le sirve de eficaz testigo de sus aseveraciones, sino que se responsabiliza de ellas. Este elemento es la paleografía, si es que el historiador, huyendo de copiar lo que dijeron otros, se acoge únicamente al dato veraz arrancado de fuentes contemporáneas al hecho que estudia. La paleografía es algo así como un telescopio, cuya lente aproxima los sucesos que se tratan de investigar, acercándolos tanto que es como si se los estuviera contemplando cara a cara.
En el Ecuador, muy pocos tienen conocimiento cabal del arte paleográfico. Por lo mismo, las contadas personas que lo practican son dignas de encomio y aplauso, pues proporcionan a la Historia nacional los documentos palpitantes del pretérito, para que ella se muestre de acuerdo con la verdad, con la verdad que muchas veces tendrá que reemplazar a errores y suposiciones que de varios acontecimientos se han hecho sin base firme de sustentación. Por no conocer a fondo la paleografía, don Pablo Herrera incurre en su versión defectuosa de un solo documento –el padrón de los primeros vecinos de Quito- en más de treinta equivocaciones en los nombres propios que allí figuran. Algo parecido sucedió, aunque en menor proporción, en la traducción que literatos entusiastas de Cuenca hicieron a fines del siglo pasado del Acta de fundación de la ciudad, pues, por ejemplo, al no verter en forma debida el nombre del río que corre al sur de la población, dieron pábulo a que se lo siguiera llamando Yanuncay o Yaniví, en lugar de Yambi, que es el nombre que consta en el Acta mencionada y por consiguiente el verdadero.
Entre los paleógrafos ecuatorianos no hay duda que se destaca el señor Jorge A. Garcés G. por la valiosa y enorme labor desarrollada en ese ramo desde el año 1934, en que la Municipalidad de la Capital de la República inicia su valiosísima colección de documentos de su rico Archivo ¡Treinta años de ímprobo trabajo, de abnegado trabajo, que por igual pone en tensión los nervios del cerebro y los de los órganos de la vista, fatigándolos por la tenacidad del empeño!
Primero como colaborador del señor José Rumazo González, en la versión de los dos primeros Libros de Cabildos de Quito, correspondientes a 1534 a 12551; luego ya solo, el señor Garcés ejecuta la traducción paleográfica de los Libros de Cabildos de Quito desde el año 1573 hasta el de 1646, que, al publicarse, abarcan ocho volúmenes. Además, en otros volúmenes, ensancha su radio de acción al entregar por la imprenta versiones de documentos de gran importancia de los siglos XVI, XVII y XVIII: Oficios al Cabildo de Quito por el rey de España o el Virrey de Indias (1552-1568). Testamento del Capitán Sebastián de Benalcázar, y Documento inéditos relativos al mismo (dos volúmenes). Cédulas Reales dirigidas a la Audiencia de Quito (1535 a 1660, dos volúmenes), Libro de repartición de tierras y solares (1583-1594), Plan del camino de Quito al río Esmeraldas (1736-1742), Colección de documentos sobre el Obispado de Quito (1546 a 1594, dos volúmenes), Libro de las minas de Zamora (1562-1567), Descubrimiento del Río de Orellana, Libro Primero de Cabildos de Cuenca (1557-1563) y Libro Primero de Cabildos de San Miguel de Ibarra (1606-1617), estos dos últimos como contribución patriótica de su hondo sentido de nacionalidad.
No satisfecho con esa agobiante labor, el señor Garcés publica en 1949 la obra Paleografía Diplomática Española y sus peculiaridades en América, la cual constituye un verdadero texto de enseñanza, pues como con verdad afirma el docto prologuista Don. J. Roberto Páez “su estudio permite a una mente de mediana cultura acometer la descifración de las antiguas escrituras particularmente de las escrituras españolas”. En efecto, con claridad y método propios de un maestro en esa ciencia, el señor Garcés enseña lo principal que debe saber quien se inicia en paleografía, cuando menos para acertar a leer los textos que no ofrecen mayores dificultades, ya que otros preséntanse llenos de oscuridad y complicaciones sea por la antigüedad o por la grafía demasiado enrevesada o caprichosa, los cuales requieren, por cierto, a quiénes, como el señor Garcés, tienen larga práctica en tan difícil quehacer y además conocen profundamente las lenguas madres –el griego y el latín- de las cuales derivase el castellano, íntimamente ligado a aquellas en sus orígenes y en su formación durante los siglos décimo quinto y décimo sexto, en que se escriben los primeros documentos de la vida americana y por tanto los de la Municipalidad de Quito, tan hábilmente descifrados por el señor Garcés.
La última producción del señor Garcés, publicada con el título Cómo han de traducirse los documentos paleográficos de Hispanoamérica, viene a ser como una adición, como un capítulo más agregado a la obra anterior, compitiendo con ella en interés.
En el nuevo trabajo se hacen acertadas observaciones al libro del pedagogo argentino doctor Aurelio Z. Tanodi “Normas para la transcripción y edición de documentos históricos”; libro que la Cuarta Reunión de Consulta de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, reunido en Cuenca en 1959, recomendó estudiarlo para someterlo a discusión en la próxima Reunión Interamericana sobre Archivos.
Como una de las personas más capacitadas para dar opinión en asunto tan de su incumbencia, el señor Garcés presenta fundados reparos a los métodos preconizados por el doctor Tanodi; pero no se limita a ello, sino que expone su ilustrado criterio respecto a la forma científica en que debería unificarse en América la versión de documentos paleográficos, desterrando la anarquía con que hoy se procede, debido precisamente a que no hay normas ni procedimientos fijos a qué atenerse.
Con su nueva obra, el señor Garcés escribe una lección más, un tratado más, de suma utilidad, con los que demuestra su versación en la ciencia de su cultivo predilecto: en la paleografía, que tanto contribuye al esclarecimiento y veracidad de la Historia y con lo que el señor Garcés ha conquistado merecimientos que le honran sobremanera, al par que honran también al país.

VICTOR MANUEL ALBORNOZ

Tradiciones Peruanas

Author: Teodoro Albornoz /

Manuel González Prada.

Tradiciones Peruanas, de Ricardo Palma, es una de las obras más amenas y más americanas de nuestra literatura. Y caso curioso: esta obra tan americana es producto de un espíritu servil, tradicionalista, españolizante, colonial. Palma, imitador de los clásicos españoles, en cuanto a estilo, se propuso, al escribir sus Tradiciones, conservar el recuerdo de la dominación europea, sintiendo la añoranza de las cadenas y la nostalgia del rebenque. Su obra se vincula, por el estilo, a la tradición literaria española y por el asunto a la tradición política de España. Palma es, repito, un españolizante, un retardatario, un espíritu servil, un hombre de la colonia. Sin embargo, su obra aparece muy americana. ¿Por qué? Porque nosotros, con muy buen acuerdo, tenemos por nuestros a aquellos conquistadores y dominadores de los cuales, directa o indirectamente, venimos. Porque nosotros sentimos la obra española en América, en lo que ella tuvo de bueno –y tuvo de bueno más de lo que se piensa- como propia.
Pero es tan poco americano en el fondo, Palma, y tanta importancia concede a ciertas cosas de la Península, que no tienen ninguna, que cuando realizó un viaje a España se enorgulleció en letras de molde de que tales y cuales literatos le hubiesen acogido con sonrisas y apretones de manos. Esto revela al mulato, deslumbrado y seducido por la mano tendida y la silla brindada del hombre blanco. Se satisfizo a tal punto de que la Academia aceptase varios americanismos propuestos por él – como si nosotros necesitáramos de esa Academia para hablar y escribir como nos dé la gana- que cablegrafió a Lima su triunfo. Un franco-argentino, de talento y mala entraña, el señor Groussac, a la razón en Perú, recordando la guerra con chile y el alboroto de Palma hizo esta cruel observación: “Pobres triunfos peruanos!”
Por los mismos años de ocupación chilena, Ricardo Palma, como si no hubiese mejor actividad a sus aptitudes y energías, se ensañaba contra la memoria de Bolívar, llamando asesino al hombre a quién el Perú debe la independencia y el territorio que Chile estaba arrebatándole.
Nunca pude explicarme aquel odio. Un limeño, amigo mío me ha dado la clave del misterio. Hela aquí.
En los ejércitos de la Gran Colombia que pasaron al Perú con el Libertador, había muchos negros de nuestras africanas costas. Conocida es la sicología del negro. La imprevisión, el desorden, la tendencia al robo, a la lascivia, la carencia de escrúpulos, parecen patrimonio suyo. Los negros de Colombia no fueron excepción. Al contrario: en una época revuelta, con trece años de campamento a las espaldas, y en país ajeno, país al que en su barbarie consideraban tal vez como pueblo conquistado, no tuvieron a veces más freno ni correctivo sino el de las cuatro onzas de plomo que a menudo castigaban desmanes y fechorías. Una de aquellas diabluras cometidas en los suburbios de Lima por estos negros del Caribe fue la violación, un día, o una noche, de ciertas pobres y honestas mujeres. De ese pecado mortal desciende Ricardo Palma.
Así explica mi amigo del Perú el odio de Ricardo Palma a la memoria de Bolívar y de sus tropas.
Don Ricardo, ha olvidado, hasta ahora, incluir entre sus Tradiciones peruanas esta amarga tradición de familia. No podemos echárselo en cara.
Me alegro que el viejo mulato de Lima pueda leer antes de morirse esta breve nota. Se la debía. No tanto para vindicar la memoria de Bolívar como para corresponder a las que él puso, según parece, al margen de alguna obra mía en la Biblioteca Nacional del Perú. Donde las dan las toman, seor feolenco.
En ninguna parte la literatura autóctona de América, el criollismo, el americanismo, tuvo hasta hace poco menos adeptos. Sucedió a menudo, eso sí que aun los imitadores, en momento de abandono y descuido, anduvieron, no sobre nubes exóticas, sino sobre el suelo de la patria. Y sus plantas, de aquel descuido, salieron perfumadas con las flores de nuestros campos. Pero generalmente no conocieron más flores sino las de papel, gala de jardines retóricos.
Esta impersonalidad, este no ser literario, este vivir de préstamo, estos sentimientos de sombra, estas ideas reflejas, esta ceguera a lo circundante, esta sordera para oírnos a nosotros mismos y este ridículo remedio literaturesco de la Europa, no es pecado exclusivo del Perú, sino de la América íntegra. Pero en otras partes hubo más independencia y más conatos de literatura vernácula. La mayor parte de los autores peruanos se pasó la vida, como expresa Ventura García Calderón, “imitando a los mismos maestros (extranjeros) con servilismo”.
Si no fueron exclusivos del Perú lo simiesco, la descaracterización literaria obsérvase allí que hasta algunos productores de obra americana lo hacen a pesar suyo, sin proponérselo o proponiéndose lo contrario. Ejemplo: Ricardo Palma, autor de las deliciosas Tradiciones peruanas, que hizo obra nacional cuando intentó hacer obra extranjera y celebrar la dominación europea, en estilo y con chistes a la española.
En las Tradiciones, las menos son las consagradas a héroes y heroicidades exclusivos de América; y no faltan para éstos, aquí y allá, arañazos de lego de convento, que se come las uñas, y no araña más porque no puede. En cambio, ¡qué entusiasmo cuando se trata de frailes y virreyes de la colonia! Es autor de aquellos a quien no falta la lista de condes y marqueses del Perú.
La obra de Palma es americana, malgré lui. Toda su vida se la pasó imitando en versos, no ramplones, sino grotescos, a Zorrilla, Bécquer, etc., y en suelta prosa a los Isla, Feijóo, cien más, sin olvidar a Quevedo para los chistes.
No posee, sin embrago, el monopolio de parodiar lo ajeno. Todos hacían otro tanto. “No se copiaban –dice Ventura García Calderón-, no se copiaban únicamente los metros y los moldes, sino eran imitados los sentimientos.” “La emoción fue pocas veces sincera, postiza la herejía y al leerlos sólo notamos el énfasis”.
En general no hubo en Perú, ni menos en Lima, hasta Chocano, un poeta épico. Todos son líricos sin unción, de sentimientos de préstamo. Y abunda la poesía, no satírica porque la sátira significa pasión, sino burlesca.

La libertad estéril y quimérica
que agosta en flor la juventud de América.


Grito de caballero antañón, mal habido en una democracia. Por boca de Don Felipe Pardo, personaje de viso y poeta notable en su localidad, hablan castas enteras del Perú. Ridiculiza también el señor Pardo, en versos muy mediocres por cierto, la constitución o carta fundamental de la república. Es, pues, un partidario del absolutismo. No en balde se educó en la corte de Fernando VII.
Los poetas peruanos, casi sin excepción, imitaron a Zorrilla, a Bécquer, que, si bien hombres de talento, eran, a su turno, lunas de soles extranjeros: Espronceda de Byron, Zorrilla de Víctor Hugo, Bécquer de Heine.
Un día a España le entraron ganas de apropiarse otra vez del Perú. Mandó unos cuantos barcos a bombardear el Callao. Pues bien, apenas sí se encuentra en toda la literatura peruana un grito de ira contra aquella agresión injusta e impolítica, que hizo levantar la cabeza a toda América del Sur y darse la mano a las repúblicas del Pacífico.
El mismo crítico de las letras peruanas, don Ventura García Calderón, que escribe en nuestros días y es un espíritu y carácter emancipados, llama al bombardeo del Callao: “una excursión española a nuestras costas”(1)

(1) Por los mismos días que se escriben estas líneas promuévese, en toda la prensa de Madrid, un revuelo de opiniones con motivo de la propuesta venta del Numancia, uno de los barcos que hicieron aquella “excursión”. Todos los diarios, sin discrepancia, se pronuncian porque se conserve en el museo como testigo de una página gloriosa de la historia española contemporánea. Algunos patriotas aprovechan para decirnos a los americanos cuatro frescas. Lo más sensato que he leído en este punto ha sido lo que suscribe don Eduardo Gómez de Baquero, que también opina por la conservación.



…………

González Prada, Manuel (1844-1918), es la figura más discutida e influyente en las letras y la política del Perú en el último tercio del siglo XIX. Su obra de poeta, pensador, ideólogo, periodista y reformador radical en todos los frentes, lo convierte en una personalidad de relieve continental en un momento dominado por el modernismo, al que contribuye por su elevado sentido del arte y su severa crítica del academicismo y del ya lánguido romanticismo.
Este iconoclasta nació en Lima, en el seno de una familia aristocrática conservadora y católica a ultranza. Se educó en Santiago de Chile y siguió, por presión familiar, estudios en un seminario de Lima, que abandonó intempestivamente en un primer gesto de rebeldía. Recorrió la zona andina del país y se retiró a vivir en una hacienda al sur de Lima, donde se compenetró con el mundo indígena y se dedicó a la lectura de escritores clásicos, ingleses, alemanes y franceses. El episodio capital de su vida y de la generación a la que pertenece fue la guerra con Chile (1871-1883), que acabó con una humillante derrota peruana y provocó su segunda reclusión voluntaria durante la ocupación chilena de Lima. Al acabar esa ocupación, se convirtió en un vitriólico acusador de la clase dirigente peruana, del Ejército y la Iglesia católica. En un célebre discurso en Lima, el año 1888, proclamó:"¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!". Convocaba a la lucha por la regeneración social, contra las malas ideas y los malos hábitos, contra leyes y constituciones ajenas a la realidad peruana, contra la herencia colonial, contra los profetas que anunciaban el fracaso definitivo de América Latina. Convertido en la voz del nuevo Perú que debía surgir de la derrota, denunció los males que el país arrastraba por siglos, entre ellos la indiferencia por la condición infrahumana del indígena; su prédica, hecha en un estilo implacable y cientificista con raíces positivistas (véase Positivismo), fue creciendo en intensidad y radicalismo. Al volver de un viaje por Europa (1898), empezó a divulgar las ideas anarquistas que había descubierto en Barcelona, y fue identificándose cada vez más con los movimientos obreros anarcosindicalistas.
Como prosista, González Prada es recordado principalmente por Páginas libres (1894) y Horas de lucha (1908), obras en las que muestra una creciente radicalización de sus planteamientos. Defendió todas las libertades, incluidas la de culto, conciencia y pensamiento y se manifestó en favor de una educación laica.
En el artículo Nuestros indios (1904), explicó la supuesta inferioridad de la población autóctona como un resultado del trato recibido, de la falta de educación. Como poeta, publicó Minúsculas (1901) y Exóticas (1911), que son verdaderos catálogos de innovaciones métricas y estróficas, como los delicados rondeles y triolets que adaptó del francés. Sus Baladas peruanas (1935), que recogen tradiciones indígenas y escenas de la conquista española, fueron escritas a partir de 1871.





RICARDO MÁRQUEZ, refiriéndose a Ricardo Palma:


En este libro al que nos referimos, pag. 191, dice el citado escritor:--“El 17 (habla del Libertador- Diciembre), cerró los ojos para siempre. Momentos antes, murmuró con voz débil al oído del que se hallaba a su cabecera:--

“Creo que los dos majaderos más grandes de la humanidad hemos sido Don Quijote….. y yo”. (1)

¡Qué blasfemia ¡Qué horror! Esto no es exacto, es una calumnia al hombre más grande de la América latina, al que con su espada y leyes libertó un mundo y constituyó la Gran Colombia. Así no se engrandece la memoria de Bolívar, ni se da prestigio a su gloria para vivir con la vida inmortal en el tiempo; esto es deprimente y ultrajante al Padre de la Patria.
¿Ni cómo puede llamarse al libro SIMÓN BOLÍVAR ÍNTIMO! Llámesele mejor BOLÍVAR ÍNFIMO. Los astros al atardecer, después de abrillantar su carrera descienden al ocaso majestuosamente: y la hora final, en el instante que la materia decae, se debilita y va a desaparecer del tiempo, el hombre piensa en el más allá para recibir el premio o el castigo de sus actos.
A la verdad, Bolívar tenía sus genialidades, galanterías delicadas para sus Oficiales, y para sus Generales, palabras de encomio; así como también caprichos del momento y ocurrencias tan humorísticas, cual sombras para delinear el cuadro de su vida, y la de sus compañeros de armas.
La mano amiga, del Sr. Coronel Don Elías Troncoso, nos ha obsequiado un importante periódico, PÁGINA LITERARIA del Correo del Cauca, en el cual se lee una controversia entre los inteligentes escritores Dn. Mariano Carvajal y Cornelio Hispano. Este último literato ha publicado el libro LOS CANTORES DE BOLÍVAR. obra en la cual se hacen anotaciones deprimentes a la catolicidad de Bolívar, tales como las que no se confesó ni recibió el Santo Viático, porque su acción de vida no le permitía hacer tal cosa. El Sr. Carvajal, con acopio de documentos y como sincero católico, y más conocedor que Cornelio Hispano de los acontecimientos de la independencia, califica el trabajo de Hispano UN LIBRO ENFERMO. Hechas las rectificaciones del caso, dice:--“Lo que sucede es que hay una historia sectaria que se atreve a presentarlos deformados al público, ajeno a éstas disciplinas. Y quiénes cometen estos pecados contra la verdad, que es la vida, aspiran al dictado de historiadores celosos!....
También nosotros, con el respeto que se merece el escritor Sr. Martínez y haciendo propias las palabras del Sr. Carvajal, diríamos lo mismo: UN LIBRO ENFERMO.
La relación del Sr. Martínez, en nuestro concepto, no está conforme con la verdad histórica, ni guarda armonía con las sensatas referencias hechas por los historiadores Blanco y Aspurua, menos con la del médico de cabecera de Bolívar Dr. Próspero A. Réverend; y suponemos que el concepto de Martínez descansa en las Tradiciones del travieso escritor peruano Sr. Ricardo Palma, cuyo humorismo no tenía vallas, y más de las veces, es tan mordaz, que uno se niega a dar asentimiento a ellas. Palma jamás ha querido al Libertador. Siempre burlón, llegó al ultraje en sus últimos tiempos (hace 52 años) y de ahí que todos los escritores de todos los países americanos le salieron al encuentro, siendo el vocero de entonces y el de mayor mérito el historiador Juan B. Pérez y Soto. En Cuenca, terció en la polémica nuestro esclarecido poeta satírico Dr. Luis Cordero, con el siguiente inmortal Soneto:

A UN DETRACTOR DE SIMON BOLIVAR

CASTIGADO YA POR EL FALLO DE LA AMERICA OFENDIDA

Trajiste, por tu mal a la memoria
La heroica hazaña del pastor hebreo
Y quisiste, en tu loco devaneo,
Émulo de David ser en la gloria.

No sólo fue insensata, fue irrisoria,
La audacia criminal de tu deseo;
Porque ¿quién eres tú débil pigmeo
Para herir al gigante de la historia?

Con la honda primitiva del peruano
Lanzaste tosca piedra al eminente
Redentor del linaje americano.

Rióse de tu insania el Continente;
Erró el golpe fatal tu aleve mano,
Y el guijarro cayó.…sobre tu frente.

1878

(1) El Sr. Ricardo Palma, en el libro sus Tradiciones, no dice que Bolívar haya dicho ser dos los majaderos más grandes de la humanidad, sino tres. Que en sus días de humorismo el Libertador se haya expresado en esos términos al departir con sus amigos, no es difícil; pero en los momentos de su muerte, como lo asegura el Sr. Martínez, es algo inverosímil, y sobre este punto viene la rectificación que anotamos. El Dr. Reverend y más personas que estuvieron presentes a la muerte de Bolívar, nada dicen al respecto.

Los tres majaderos a que refiere Palma son: Jesucristo, El Quijote y Bolívar.

TRABAJOS GENEALOGICOS DE DON PEDRO ROBLES CHAMBERS

Author: Teodoro Albornoz /

En 1938, el “Centro de Investigaciones Históricas de Guayaquil”designa Miembro de Número al señor Pedro Robles Chambers, quien se incorpora a dicha Institución con un trabajo de mérito extraordinario intitulado modestamente Contribución para el estudio de la sociedad colonial de Guayaquil; trabajo que, al ser publicado, llama la atención por la extrema juventud del autor y la maestría con que éste iníciase en el campo histórico, prefiriendo precisamente una de sus más difíciles disciplinas. En efecto, ese libro hasta ahora no ha sido superado en el Ecuador entre los pocos que se han escrito en materia genealógica, pues a todos aventaja por la abundancia de datos suministrados como por el método y claridad con que se los presenta, además de que ellos se basan siempre en escrupulosa investigación.
Ya desde entonces, en lo más florido de su juventud, Robles Chambers declara que al cultivo de la genealogía –rama auxiliar de las más importantes con las que cuenta la Historia- lo lleva “una irresistible vocación temperamental” y no “el deseo de alagar la vanidad de nadie, ni mucho menos el de satisfacer la pueril preocupación de algunos que ansían brillar más por el mérito de sus antepasados o parientes que por el suyo propio”, olvidando lo que “dijo y repitió Vélez de Guevara;

no es señor quien señor nace,
sino quien lo sabe ser”.

Efectivamente, la labor posterior de Robles Chambers no desciende a puerilidades, antes demuestra que ella está inspirada por un profundo sentimiento patriótico, sea de honrar a eminentes personajes ecuatorianos, de estudiar puntos dudosos de historia nacional o de dar a conocer los linajes de numerosas familias del país o vinculados a él, pero cuidando de anotar los merecimientos de los que destácanse en cada una de sus genealogías. Esa noble intención prima en producciones tan valiosas de su pluma como Los antepasados de Rocafuerte, Juan Ruiz de Santo Domingo, Abogado de la Real Audiencia de Quito, Autoridades Eclesiásticas, Estudio sobre el origen del Escudo de Armas colonia de la Ciudad de Santiago de Guayaquil, Hidalguías guayaquileñas, etc.
Quiero referirme ahora, aunque en breves líneas, a las trae últimas publicaciones que del señor Robles Chambers he tenido la satisfacción de recibir. Es la primera el Homenaje a la memoria del eminente Prelado guayaquileño Excmo. Sr. Dr. Dn. Francisco Xavier de Garaycoa y Llaguno. Preceden las noticias genealógicas de lailustre estirpe de los Garaycoas, que tanto interesa a los cuencanos por ser la misma del Héroe del Pichincha Abdón Calderón, cuya madre –doña Manuela Garaycoa Llaguno- es hermana del primer Obispo de Guayaquil y segundo Arzobispo de Quito, a quien se rinde este homenaje, no sólo dando sus antecedentes familiares, sino consagrándole una reseña biográfica hábilmente escrita, pues hace conocer en todas sus fases la interesante figura de ese personaje, digno de ser recordado por su piedad y virtudes llevadas hasta la heroicidad.
La segunda obra es la dedicada a Isabelita Morlás y sus linajes. Conocido es el episodio protagonizado por Isabel Morlás y Tinoco, la hermosa muchacha nacida en Puerto Cabello y residente con sus padres en Guayaquil, que por capricho suyo de bailar una noche de las tibias del puerto, obtiene de don José de Villamil, casado con Ana Garaycoa, la realización en casa de éstos de la célebre reunión que sirve para preparar definitivamente el advenimiento de la libertad en el glorioso 9 de Octubre de 1820. Isabel, de trece años de edad, en la noche del baile es novia del prócer León Febres Cordero y Oberto, con el que poco después se casa, naciendo sus primeros hijos en Guayaquil y Quito. Robles Chambers presenta detalladas genealogías de las familias Morlás, Febres Cordero, Tinoco, Ágreda, Pagola y Besse de Morián. La de Febres-Cordero está íntimamente ligada con familias del Ecuador y, particularizando más, con varias de Cuenca, pues León de Febres y Oberto es hijo de Bartolomé de Febres Cordero Padrón, que, a su vez, es pader de Francisco de Febres Cordero Montoya, quien de su matrimonio con doña Ana Muñoz Cárdenas tiene por hijo al sabio religioso Hermano Miguel de las Escuelas Cristianas.
La tercera y última publicación recibida refiérese a las Autoridades Coloniales de la antigua Provincia de Guayaquil. Va primero una lista de más de cien Tenientes de Corregidores y luego otra, así mismo de más de cien individuos que en diversas épocas reciben nombramiento de Tenientes de Gobernadores. Ambas nóminas están acompañadas de las fechas en que desempeñan el cargo, del lugar en que ejercen jurisdicción y, muchas veces, de los nombres de las autoridades superiores que hacen la designación del destino, todo ello en orden cronológico, lo que facilita para una rápida utilización del dato.
Las obras del señor Robles Chambers son apreciadas en todo su gran valor no sólo en nuestra Patria, sino en todo el Continente, en donde con justicia se lo considera como uno de los genealogistas de mayor reputación por la importancia de sus trabajos de índole histórica.

VICTOR MANUEL ALBORNOZ

Toponimia de la parroquia de Ludo

Author: Teodoro Albornoz /

Los siguientes son los límites de la parroquia de Ludo: al norte las parroquias de San Bartolomé y Sigsig, extendiéndose la línea divisoria por la colina de Gutún y los cerros “Tres Cruces”y Situitacar; al sur la parroquia de Jima arroyos de Guagual-guayco, Esmeraldas e Higüila-corral y el páramo de Yaguarcocha; al este con la parroquia del Sigsig siendo la división en el cerro (alto) Huallil, siguiendo la cordillera de Puillo, sube a la de Caicán, desciende al Altar-urco y termina en la cordillera andina de Angas; y al occidente la parroquia de Quinjeo, en los cerros y sitios denominados Situitacán, Izhcai-cocha, Yurac-allpa, Huillín?, Pinchi-zhayana, Yanta-zhitama y Rumihurco.

La parroquia cuenta, aproximadamente, tres mil habitantes.

Las industrias principales son las de la agricultura, tejidos de lana y algodón, manufactura de sombreros de paja toquilla y la alfarería.

Las producciones que más abundan son: maíz, habas, fréjol, alverja, trigo, cebada y patatas.

Achupallas.- lugar de Ludo
Alpa-rupazhaca.- lugar de Ludo
Anga-pamba.- lugar de Ludo
Angas.- estribación andina en el límite oriental de la parroquia.
Angas.- río que nace en la cordillera de los Andes. Desemboca en el río Moya?
Alto Bolo, Hato-bolo o Atug-bolo.- lugar de Ludo 100 hab. m/m.
Araña-cocha.- lugar de Ludo.
Banguir .- lugar de Ludo.
Bante?, Baute.- arroyo que desemboca en el río Angas o Moya.
Baquiana.
Biglib.
Bolo-convento.- lugar de Ludo. 100 hab. m/m. tiene una capilla.
Bolo-garo.- lugar de Ludo. 100 hab. m/m.
Buena vista.- parcialidad de Ludo. Tiene una Escuela Fiscal.
Capi-zhapa,
Capulí,
Cari-cazpazhaca.
Casacaza.- arroyo que desemboca en el río Angas?
Castillo quingray.- lugar de Ludo.
Cazhapugro.- parcialidad de Ludo. 100 hab. m/m.
Cebada loma.- lugar de Ludo
Cerro negro.- lugar de Ludo
Caicán.- cerro alto situado al oriente de la parroquia, en la línea divisoria con la del Sigsig.
Collana.- parcialidad de Ludo. Cien habitantes mas o menos. Tiene una escuela.
Cría monjas.- lugar de Ludo. Cuenta con cien habitantes mas o menos. Tiene una Escuela.
Cruz de Amorgeo.- lugar de Ludo.
Cruz- guzha.- lugar de Ludo.
Cruz loma.- cerro que queda al norte? de Ludo.
Cruz-pamba.- lugar de Ludo.
Culailo.- lugar de Ludo.
Curiquinga.- lugar de Ludo.
Chaguar-pamba.- parcialidad de Ludo. 100 hab. m/m.
Chapu.- parcialidad de Ludo. 100 hab. m/m.
Chocar.- lugar de Ludo.
Chubadel.- parcialidad de Ludo. Cuenta, aproximadamente 100 habitantes.
Chucho-loma.- lugar de Ludo.
Duco-potrero.- lugar de Ludo.
Dudas-guaico.- lugar de Ludo.
Era-pamba.- lugar de Ludo.
Escaleras.- lugar de Ludo.
Garo.- arroyo que desemboca en el río Angas o Moya?
Garo-pungo.- lugar de Ludo.
Guagual-guayco.- lugar y arroyo que queda al sur de la parroquia, dividiéndola con la de Jima.
Higüila.- lugar de Ludo.
Higüila corral.- lugar que queda al sur de la parroquia en los límites con Jima.
Huco-guiña.- hermosa colina (o cerro?) que queda al sur? de Ludo.
Huillín.- elevado cerro que queda al occidente de la parroquia en el límite con la de Quinjeo
Izhicay-cocha.- lugar de Ludo.
Jacarcar.- parcialidad de Ludo. Hoy se la conoce con el nombre de San Antonio de Jacarcar. Tiene cien habitantes mas o menos. Tiene una Escuela Municipal. Existe una capilla, donde anualmente se celebran dos fiestas religiosas. Cuándo?
La cría.- parcialidad de Ludo. 100 hab. m/m.
Lirio.- lugar que queda en Ludo
Loma larga.- lugar de Ludo.
Ludo.- es el centro de la parroquia. Existen dos escuelas fiscales. Cuenta con una iglesia.
Mala caparina.- lugar de Ludo.
Mama garro.- lugar de Ludo.
Mariguiña (marinina?).- lugar de Ludo.
Martín pamba.- lugar de Ludo.
Mizhiqui-yacu.- lugar de Ludo.
Ocas loma.- lugar de Ludo.
Oso armana.- lugar de Ludo.
Papas-cazhacu.- lugar de Ludo.
Papas-loma.- lugar de Ludo.
Picota.- lugar de Ludo.
Pillauzhi.- lugar de Ludo.
Pirancho.- lugar de Ludo.
Portón.- lugar de Ludo.
Purana.- lugar de Ludo.
Quillo- coral (corral?).- lugar de Ludo.
Quina.- lugar de Ludo.
Quita-pugllana.- lugar de Ludo.
Rancho.- lugar de Ludo.
Rodeo.- lugar de Ludo. 100 hab. m/m.
Rompe cucho.- lugar de Ludo.
Rumi loma.- lugar de Ludo.
Rumi pamba.- lugar de Ludo.
Rumi-urco.- lugar poblado. 100 hab. m/m. elevado cerro que queda al occidente o al sur? de Ludo.
San Antonio de Jacarcar.- (véase Jacarcar).
San Juan Loma.- lugar de Ludo.
Sarar.- parcialidad de Ludo. Cuenta cien hab. m/m.
Sarar y quesera, ¿son dos lugares o nó?.- lugar de Ludo.
Sari-cara.- lugar de Ludo.
Sasapud.- lugar de Ludo.
Serrac.- parcialidad de Ludo. 100 hab. m/m. existe una escuela particular.
Sigrig cocha.- lugar de Ludo.
Silla loma.- lugar de Ludo.
Solo.- lugar de Ludo.
Tabla-guaico.- lugar de Ludo.
Tablón.- lugar de Ludo.
Tambo-loma.- lugar de Ludo.
Taqui-sacha.-lugar de Ludo.
Timón-loma.- lugar de Ludo.
Tocte.- lugar de Ludo.
Tomas de Pamar.- lugar de Ludo.
Trigo-potrero.- lugar de Ludo.
Turo-pamba.- lugar de Ludo.
Verde.- lugar de Ludo.
Verde corral.- lugar de Ludo.
Virgen pamba.- lugar de Ludo.
Yaguar-cocha.- lugar de Ludo.
Yanta-zhitama.- lugar que queda al occidente de la parroquia, colindando con la de Quinjeo
Yurac ¿Es Portón Yurac?
Yurac-allpa.- lugar que queda al occidente de la parroquia en el límite con la de Quinjeo.
Yucac-pungo.- lugar de Ludo.
Zalo.- lugar de Ludo.
Zhibinig.- parcialidad de Ludo. Mas o menos tiene cien habitantes.
Zhiran chogllo.- lugar de Ludo.
Zhuzha-longo.- lugar de Ludo.
Zhuzhi.- lugar de Ludo.

Indice|





Toponimia de la parroquia de Jima


Los límites de la parroquia de Jima son los siguientes: por el norte la parroquia de Ludo entre Guagual-guaico y Banguir; por el sur la parroquia de Nabón, entre Motezana y Yana-rumi; por el oriente el río Paraná, según títulos de adquisición de los bosques de Cuyes por los habitantes de Jima; y por el occidente las parroquias de Girón, Cumbe y Quinjeo (este último en pequeña parte), siendo la línea divisoria el camino público que de Gualaceo parte a Loja.
La parroquia cuenta aproximadamente con 1.000 habitantes, dedicados en su mayor parte a la agricultura. También se practica el tejido de bayetas, y no pocos se dedican a exportar hacia Zaruma los quesos producidos en la región.
Sus productos principales, propios de las regiones frías, son maíz, patatas, habas, cebada, alverjas, ocas, mellocos.
Se divide en dos parcialidades: San José de Raranga y Zhipta.


Toponimia de la parroquia de El Oriente


La parroquia de Oriente fue creada el año 1896 (al segundo año que entró Alfaro).
Fue su primer Teniente Político Braulio Peralta (6 meses).-Luego le siguieron: Natal Cabrera (5 o 6 meses).- Fernando Andrade Luzuriaga (3 años).- Natal Cabrera (4 años).-Javier Banegas (1 año).- Natal Cabrera (1 año).- Arcenio Campoverde (3 meses).- Natal Cabrera (¿).- David Cabrera (1 año).-Natal Cabrera (¿).- Fernando Andrade.- Natal Cabrera.- Fernando Andrade (poco tiempo).- Natal Cabrera (desde 1926 hasta 1932?).

Los siguientes son los límites de esta parroquia: por el norte con la quebrada de Nocay, en parte, y en el resto con la cuchilla de Yuguín hasta el punto Ushuzho? de la parroquia de El Pan; por el sur el río San Francisco; por el Oriente, en parte la parroquia de El Pan y en el resto las jibarías; y por el occidente el río Santa Bárbara.
Aproximadamente, el número de habitantes de esta parroquia llega a cuatro mil.



Parroquia de Jadán


Los siguientes son los límites de esta parroquia: por el norte, con la parroquia de San Cristóbal (del cantón Paute) y con la de Nulti ( ), la quebrada Chicticay y el río Jadán al medio; por el sur con las parroquias de San Bartolomé (del cantón Gualaquiza), Quinjeo, y una pequeña parte con la de Santa Ana (las dos últimas del Cantón Cuenca), la quebrada de Gordéleg al medio; por el este con las parroquias de Gualaceo y San Juan; y por el occidente con las parroquias de Nulti, Paccha y Santa Ana, la quebrada de Gordéleg y el río de Jadán al medio.
Se calcula que el número de habitantes de esta parroquia llega a seis mil. Se la divide en seis extensas parcialidades, que son: Monjas, Shidmad, Lalcote, El Carmen, San Juan-pamba y El Centro.





Parroquia de Chordeleg


Esta parroquia se halla limitada en la forma que a continuación se expresa: por el norte, con el riachuelo Gúlag que, unido al Pungu-guaico, forma el río Guaynincay que la separa de la parroquia de Gualaceo; por el este con la cordillera de los Andes, desde el cerro Hüincay hasta el de Fasaiñán, donde queda la línea divisoria con Indanza; por el occidente con el río Santa Bárbara que la recorre separándola de las parroquias del Sigsig –perteneciente al cantón Gualaquiza- y de la de San Juan; y por el sur con el río Zhío, división que principia desde el cerro Fasaiñán hasta encontrarse con la quebrada Pactente que se encuentra al frente de Delegsol y que separa la parroquia de las de Sigsig y San Juan.
El número de habitantes de la parroquia de Chordeleg se calcula en diez mil personas.
En el presente trabajo se divide la parroquia en trece parcialidades, a saber: El Centro, Shabalula, Cuchil, Turapalte, Guashachala, Zhío, Zhondeleg, Porrión, Saransol, Puzhío, Delegsol, Celel y Principal.

Chordeleg (Shor.déleg)

Respecto a la etimología dice González Suárez: «Chordeleg.- Este nombre se descompondría así: Chob-or-he-zek. Chob en quiché significa encaminar, ponerse en camino. He es partícula de plural, que significa ellos. Zek, entre otros significados, tiene el de sollozar, gemir. La partícula or al verbo, basta para transformarlo de activo en neutro; de donde se deduce la circunlocución siguiente: Ellos se ponen en camino, gimiendo. ¿Tendremos, por ventura, en nuestro Chordeleg de ahora, el Hcay-ñan, de que hace mención la leyenda de los Cañaris?.... Pudiera aventurarse otra explicación. Chob en quiché es horno, como hoyo, bajo de tierra. Zep, significa fundar, asentar un pueblo, poner plan, juntar; pero en este caso la partícula pospositiva or no puede ser convenientemente interpretada porque no estaría bien convertido el término sustantivo chob en un verbo neutro; a no ser que se tome por verbo ella misma, y entonces significaría agujerear, y la otra palabra no sería he, sino, a la inversa eh, para demostrar plural. En este supuesto Chob-or-eh-zep, sería lo mismo que agujerear hoyos como hornos y arreglarlos en el suelo. Acaso ésta podría ser la interpretación menos aventurada, teniendo en cuenta que Chordeleg fue el sitio donde se descubrieron los sepulcros, cavados en tierra y dispuestos con cierto plan y orden determinado» (Historia General de la República del Ecuador. Tomo I. Quito 1890.Pag. 179.

Llaver.- montículo situado al nor-este del pueblo de Chordeleg. Queda junto a la colina denominada Zhimpirca, frente a la de Shaurinshi.
Se lee en González Suárez:«En el mismo punto donde está ahora la aldea de Chordeleg, hay dos colinas muy notables: la una se conoce con el nombre de Llaver, y la otra con el de Zhaurinzhí; se hallan una enfrente de otra ocupando respectivamente los extremos de la diagonal, trazada de oriente a occidente en el plano de las famosas sepulturas encontradas en aquel lugar. Estas colinas estaban labradas por la mano del hombre, y se les había dado la forma de pirámides cuadrangulares truncadas, divididas en dos o, acaso, en más cuerpos desiguales de mayor a menor; pues en la una, en la oriental, a pesar del transcurso del tiempo y de las mudanzas que ha sufrido el terreno, todavía se veían (1878) algunos restos del muro de piedra de uno de los cuerpos de las pirámide. El muro había sido construido con piedras toscas, pequeñas, primorosamente ajustadas unas con otras».
(Historia General de la República de Ecuador. Quito. 1890. T. I. Pag. 276).
En la parcialidad de Ruizho, perteneciente a la parroquia de San Bartolomé (del cantón Sigsig) existe también un lugar denominado Llaver.



Parroquia de Gualaceo

Los siguientes son los límites de esta parroquia: por el norte con el río Cuenca, en parte, y en otra con la parroquia de Jadán; por el sur la parroquia de San Juan, teniendo por sendero divisorio la quebrada de Peste, que continúa hacia el oeste hasta empalmar con la cordillera que le separa de la parroquia de Jadán; por el Oriente el río Santa Bárbara, las parroquias del Oriente y Chordeleg y el río San Francisco hasya tocar con el punto denominado Patucocha que se dirije a la región oriental de Indanza; y por el occidente la parroquia de Jadán, que que la separa la cordillera que lleba el nombre de Cuzhín, hasta llegar al puente Chicticay.
Se calcula que el número de pobladores de la parroquia asciende a once mil.
Guailacela, nacido en Gualaceo donde recide en 1932. En Caguazhin, existe también en 1935 un indio de apellido Guailacela.
La final cela abunda entre los apelativos de indios en el cantón Gualaceo. Así tenemos: Saquicela, Nivicela, Muicela, Piñaicela (San Juan), Tenecela, Gaguancela, Chimbaicela, Chimbaicela, Guaricela. (1)
También hay la partícula guai en ciertos apellidos netamente indígenas: Guaillasaca (también nombre de un cerro en Santa Ana), Guaillas, Guaibi.
(1) los Saybaicela fueron los indios caciques del Sigsig en los primeros tiempos de la dominación española.



Parroquia de San Bartolomé


Los siguientes son los límites de San Bartolomé de Arokxapa: por el norte la parroquia de San Juan y Jadán, el arroyo Pizhi-yaguarsol al medio; por el sur con la de Ludo, y en parte la de Quinjeo, en el cerro en la cordillera Causari, de Lazapud; por el este con la del Sigsig, quedando intermedios el río de Pamar y en parte el Santa Bárbara en su afluencia con aquel; por el occidente con la de Santa Ana y en la parte de Quinjeo en la cordillera de Alpachaca, Migüir y Ugzha-loma y el plan denominado Yabana. Al sudoeste colinda con la parroquia de Quinjeo.
Se calcula que la parroquia mide una extensión de ciento cuarenta kilómetros cuadrados.
El número de sus habitantes pasa de tres mil.
Cuatro son las principales parcialidades de la parroquia: la del Centro, que es la más poblada, la de Guanña, la de Taguán y la de Puizho (?)
La configuración del terreno es en su mayor parte accidentado.
Las principales producciones de la comarca son: maíz, fréjol, cebada, trigo, habas, alverja, patatas. En la parte baja se produce caña de azúcar y variedad de árboles frutales.
La parroquia se encuentra atravesada de norte a sur con yacimientos mineros de plata y hierro, existiendo también en la región sur criaderos de cal.
La principal industria es la agricultura, si bien muchos se dedican a la manufactura del tejido de sombreros de paja toquilla.




Parroquia de Chordeleg


Esta parroquia se halla limitada en la forma que a continuación se expresa: por el norte, con el riachuelo Gúlag que, unido al Pungu-guaico, forma el río Guaynincay que la separa de la parroquia de Gualaceo; por el este con la cordillera de los Andes, desde el cerro Hüincay hasta el de Fasaiñán, donde queda la línea divisoria con Indanza; por el occidente con el río Santa Bárbara que la recorre separándola de las parroquias del Sigsig –perteneciente al cantón Gualaquiza- y de la de San Juan; y por el sur con el río Zhío, división que principia desde el cerro Fasaiñán hasta encontrarse con la quebrada Pactente que se encuentra al frente de Delegsol y que separa la parroquia de las de Sigsig y San Juan.
El número de habitantes de la parroquia de Chordeleg se calcula en diez mil personas.
En el presente trabajo se divide la parroquia en trece parcialidades, a saber: El Centro, Shabalula, Cuchil, Turapalte, Guashachala, Zhío, Zhondeleg, Porrión, Saransol, Puzhío, Delegsol, Celel y Principal.

Chordeleg (Shor.déleg)

Respecto a la etimología dice González Suárez: «Chordeleg.- Este nombre se descompondría así: Chob-or-he-zek. Chob en quiché significa encaminar, ponerse en camino. He es partícula de plural, que significa ellos. Zek, entre otros significados, tiene el de sollozar, gemir. La partícula or al verbo, basta para transformarlo de activo en neutro; de donde se deduce la circunlocución siguiente: Ellos se ponen en camino, gimiendo. ¿Tendremos, por ventura, en nuestro Chordeleg de ahora, el Hcay-ñan, de que hace mención la leyenda de los Cañaris?.... Pudiera aventurarse otra explicación. Chob en quiché es horno, como hoyo, bajo de tierra. Zep, significa fundar, asentar un pueblo, poner plan, juntar; pero en este caso la partícula pospositiva or no puede ser convenientemente interpretada porque no estaría bien convertido el término sustantivo chob en un verbo neutro; a no ser que se tome por verbo ella misma, y entonces significaría agujerear, y la otra palabra no sería he, sino, a la inversa eh, para demostrar plural. En este supuesto Chob-or-eh-zep, sería lo mismo que agujerear hoyos como hornos y arreglarlos en el suelo. Acaso ésta podría ser la interpretación menos aventurada, teniendo en cuenta que Chordeleg fue el sitio donde se descubrieron los sepulcros, cavados en tierra y dispuestos con cierto plan y orden determinado» (Historia General de la República del Ecuador. Tomo I. Quito 1890.Pag. 179.

Llaver.- montículo situado al nor-este del pueblo de Chordeleg. Queda junto a la colina denominada Zhimpirca, frente a la de Shaurinshi.
Se lee en González Suárez:«En el mismo punto donde está ahora la aldea de Chordeleg, hay dos colinas muy notables: la una se conoce con el nombre de Llaver, y la otra con el de Zhaurinzhí; se hallan una enfrente de otra ocupando respectivamente los extremos de la diagonal, trazada de oriente a occidente en el plano de las famosas sepulturas encontradas en aquel lugar. Estas colinas estaban labradas por la mano del hombre, y se les había dado la forma de pirámides cuadrangulares truncadas, divididas en dos o, acaso, en más cuerpos desiguales de mayor a menor; pues en la una, en la oriental, a pesar del transcurso del tiempo y de las mudanzas que ha sufrido el terreno, todavía se veían (1878) algunos restos del muro de piedra de uno de los cuerpos de las pirámide. El muro había sido construido con piedras toscas, pequeñas, primorosamente ajustadas unas con otras».
(Historia General de la República de Ecuador. Quito. 1890. T. I. Pag. 276).
En la parcialidad de Ruizho, perteneciente a la parroquia de San Bartolomé (del cantón Sigsig) existe también un lugar denominado Llaver.

T A S Q U I L E S

Author: Teodoro Albornoz /

Reapertura

Alégrate, lector, conmigo: la Academia del Azuay revive. Al cabo de tres días de años, sacude el marasmo, rompe la losa, catea horizontes y principia a andar. Era tiempo. Hay nubes en el cielo – las nubes inevitables--, pero también el azul que basta para que cerca del cenit ofrezca tantos festines de lumbre, el sol triunfal. Así se evitarán precipicios, i se podrá reír, con gesto de regocijo, cuando piedrecilla cualquiera tenga la osadía de dar un golpe de cariño, más que de ira, a nuestros charolados zapatos.
Y esto hasta que se pueda viajar en coche.
Mucho espero, lo mismo que tú, lector, de este centro literario. Supongo que después de su escapada del mundo habrá tornado algo más modesta sin arrebatos líricos muy reñidos con la realidad. Ojalá no se vea en sus salones sino a quienes deben estar en ellos. Erato, Caliope y Clio con nuestras novias, i no pueden faltar. Para extender el círculo de nuestras relaciones, ojalá se llame a Talia y Polimnia. Todos sabemos que sería ridículo – dada nuestra pequeñez- galantear a la del puñal ensangrentado, Melpómene, i a la del traje de estrellas, Urania.
Sería de opinión que la encantadora Euterpe venga cuando se la llame; i esto sea lo más tarde.
En cuanto a Terpsícore, jamás se le abran las puertas. No hay que olvidar que es madre de las Sirenas.


R. I. P.

Quiero hablarte aquí, lector, de un hijo mío – por cierto adoptivo- sietemesino que ha muerto en día de difuntos, es decir, con toda oportunidad i bellamente: un bel morire tutta una vita onora.
Te hablo de aquel certámen literario promovido en el N° VI de esta Revista. Ah! El pobre chico ha muerto……. De hambre, de sed, de abrasamiento, de asfixia.
No te culpo muy mucho, lector, porque más que tú tuvieron la culpa aquellos – de quienes me hago solidario- sí, aquellos que llamaron a grandes voces demandando apoyo de la Literatura sin acordarse de que sus voces se perdían en la campana de cristal donde la muerte de todo entusiasmo había formado el vacío.
Aquí –se pensó- donde cada uno tiene su flauta, es fácil formar un concierto. –Pero sucedió lo que en las serenatas improvisadas, en que la muchacha, (la muchacha es la Revista), se queda sin oír canciones porque a los músicos se les antoja estar afónicos. Y cuando flautas, pitos…
A mal sin remedio no hay otro remedio que ponerle buena cara: así, lector, aquella que quiero que pongas, al recoger las pocas composiciones que enviaste al certamen, y que están a tu disposición en esta tu casa. I si vives a más de siete veces siete leguas, te haré el favor de mandártela por correo, siempre que indique el número i la calle i la población, donde harás una mueca de desdén al saber lo infructuoso de tu noble tarea. Pero ya te he dicho: a mal sin remedio…


Fynida

I aquí, para terminar, dígote lector, que yo, el hijo de mi madre, he vuelto al hogar abandonado: esta humilde Revista fundada por el talento de Luis Peralta i por el entusiasmo mío.
Reúno lo mezquino de mi esfuerzo al de otros muchachos inteligentes, ya avezados en estos achaques, pues son quienes han dirigido Hacia el Ideal desde hace seis meses: me refiero a mis dignos amigos José m. Astudillo O. i Ricardo Darquea G.
Tú, lector, el que usas barba blanca, traje negro i lentes dorados, tendrás una palabra de aliento i talvez digas, recordando al Poeta:

< es preciso triunfar!
Donde ha habido laureles
ha tenido que haber voluntad.

Como es hembra la vida
ama al fuerte varón,
i se rinde a su brazo
porque goza en rendirse al vigor.>>

I el sátiro viejo, el que nadie conoce i el que es de todos conocido, reirá largamente desde el fondo más oscuro de la alcoba del bohemio.

VICTOR M. ALBORNOZ.

“Hacia El Ideal” N° XIII Noviembre 1915.

Sr. Dr. FERNANDO JURADO NOBOA

Author: Teodoro Albornoz /

Cuenca a, 14 de Noviembre de 2005

Quito.

Muy distinguido historiador:

Disculpe Ud. que tenga el atrevimiento de presentarme por mi propia cuenta, pues desde hace mucho tiempo he querido hacerlo de la mejor manera, pero, a donde dirigirme?. Hoy lo hago con el temor de no saber si llegue ésta a sus manos, y es más, si Ud. la acepte.

Mi hermano Armando Albornoz Vintimilla, hace unos días tuvo la gentileza de prestarme el magistral trabajo genealógico realizado por Ud. “Los Albornoz Familia Fundadora del País”; allí encuentro algunos datos que, para mí, no corresponden a la realidad.

Don, RAFAEL ALBORNOZ FREIRE, nació en Quito el 18 de Enero de 1839; su hijo Víctor Manuel, en su poemario “La Llaga de Job” intitula uno de los versos “18 DE ENERO” en esta forma: Padre mío, ha llegado tu día: ha llegado el diez y ocho de Enero. ¿No recuerdas? Tu santo es hoy día……….---

Su primera carta, en la que se dirige a Federico González Suárez, al regresar del Perú, tiene la fecha de: Cuenca Junio 23 de 1910, en la que comienza diciéndole: “Desde hace 2 años y medio que me hallo en este lugar donde es tan querido su Ilma”…; por lo que yo deduzco, tal vez equivocadamente, que la familia Albornoz Cabanillas llega a Cuenca a mediados de 1907. Un dato que le recuerda a su amigo es: “Su Ilma. Vivía junto al Tajamar y yo de la Cruz de Piedra dirección a la piedra del Toro, y algunas veces salíamos juntos de la Universidad y nos dirijíamos a nuestras casas”…; la contestación a ésta lleva fecha de 3 de Julio de 1910.

El cuatro de Julio de 1920 concede Poder General amplio y suficiente a sus hijos Rafael y Víctor Manuel, concediéndoles las más altas facultades, para que juntos o separadamente, constituyan a su nombre fianzas o garantías por los negocios y operaciones que hicieren los mismos en una sociedad comercial que han celebrado. “Albornoz Hermanos”. La cláusula primera de esta sociedad dice: Forman una sociedad comercial para toda clase de operaciones y negocios civiles o mercantiles, como son de importación y exportación, comisiones, representaciones, giros, operaciones de bolsa, etcétera, las que se ejecutarán en cualquier lugar de la República o fuera de ella y en el sentido que vieren convenir los interesados. Esta Sociedad se declara extinguida en Junio 24 de 1922.

En la Partida de Bautismo de (Federico) dice: Trajano Federico, y la fecha de nacimiento es el 3 de Febrero de 1883.

En la Partida de Bautismo de María Hermosina, curiosamente no se pone la fecha de su nacimiento, es bautizada el Primero de Enero de mil ochocientos noventa y nueve, de un año tres meses de edad; posiblemente nace a fines de 1897; y algo más curioso, para mí, en esta partida dice en su parte pertinente: hija legítima de GASPAR Albornoz; posiblemente mi abuelo llevaba este nombre ya sea como primero o segundo.

En cuanto a la partida de mi padre, no se hace mención al segundo nombre (Gregorio), únicamente dice Benjamín, nacido el doce de marzo de mil ochocientos noventa y nueve.

En la fotografía en que aparece mi padre (pag. 268) estaría recién nacido.

Difícilmente mi abuelo enviaría para Quito a mi padre cuando tenía 14 años de edad.

Entonces mi padre fallece a los 61 años de edad y no más.

Las partidas de Rafael y Víctor Manuel deben estar con seguridad en Huancayo, todavía no las puedo conseguir.

Si Víctor Manuel era mayor a Benjamín con cuatro años, deducimos que nació por 1895 y no en 1892. Aquí el Dr. Márquez Tapia comete un error.

El negativo de la foto familiar existe en la Biblioteca Nacional del Perú, y según ellos, dice tomada en 1902, en Lima? por el Sr. Manuel Moral.

Mi abuelo, en Lima, recopiló artículos periodísticos, especialmente que tratan de medicina, y entre esos se encuentran fechas como 1904, 1905, 1906. Actualmente se encuentran en mi poder. Sostengo que no podía recopilar lo que no se había publicado aún; esto lo digo por que algunos de mis hermanos aseguran que la familia llegó a Cuenca en 1900.

Sobre mi tía, María Hermosina, se dice que fue autora de muchos poemas y canciones, que también pintó algunos cuadros, lastimosamente no se ha conservado nada de lo antedicho.

En cuanto al dato de Ximena Augusta Vintimilla Moscoso, debo manifestar que no se graduó nunca de abogada, pues cursó sólo hasta el 4° año de derecho.

En lo que se refiere a Yolanda Albornoz Peralta, se casó con Alfredo Lara Cruz en 1952, divorciándose en seguida, al parecer no se consumó el matrimonio.

Existe un dato interesante para Ud. LINO ALBORNOZ fue casado con Doña ESTHER VALENZUELA, que fallece en Guayaquil por 1933. Su hija Juanita Albornoz Valenzuela.
(Carta a Víctor Manuel Albornoz, 7 de Septiembre de 1939). Lo que me hace suponer que cuando mi abuelo regresa al Ecuador, a lo mejor, se hospeda en casa de su hermano en Guayaquil.

La esposa del Dr. Mariano Martín es Doña Aurora Monteza Eguren. Tuvieron tres hijos: Manuel, casado con Lidia Rodríguez Dávila y dos hijas que se hicieron monjas. Manuel: son sus hijos: Aurora, vive en Caracas, Manuel, Alberto y Alfredo, todos ellos con descendencia. Las hijas de Manuel son: Miryan, de profesión Arquitecta: Mirtha, también de profesión Arquitecta y Crítica de arte; y, Maritza Albornoz Lira, vive en Miami. El Dr. Mariano Martín es autor de “Breves apuntes sobre las regiones amazónicas” obra publicada en Lima en 1885; fue Miembro del Ateneo de Lima. Fue Presidente por muchos años de la “Sociedad de Obreros del Porvenir de Amazonas” Parte de su correspondencia con algunos personajes nacionales y extranjeros se encuentra regada en algunos periódicos de esa época en Lima.

En lo referente a las dos primeras obras de Víctor M. Albornoz, una en 1902, ALGUNOS DATOS RELATIVOS AL PADRE DEL HEROE, y otra en 1907, EL 25 DE ABRIL DE 1907, debo manifestar categóricamente que no son escritas por él; es más, la última citada corresponde al Dr. Aurelio Dávila, y se edita en Guayaquil Imp. «POPULAR» 1909.

Disculpe Ud. Señor Doctor si me he extendido en esta mi presentación, pues quisiera tener el alto honor de una respuesta; considérela Ud.

En ningún momento he querido poner en tela de juicio su invalorable estudio, lo que si quiero es, aportar con un granito de arena en lo que respecta a sus valiosísimos archivos.

Muy respetuosamente,

TEODORO ALBORNOZ VINTIMILLA

Correo electrónico: teodoroalbornoz@hotmail.com
Casilla de correos: N° 57 Cuenca.