Amigos

Algo sobre el ínclito Dr. y General Gabriel García Moreno

Author: Teodoro Albornoz /


En el Chasqui (Tiaj illo)



1.- Una acción de valor y de caridad.

Viajaba el Presidente García Moreno para Guayaquil y a pesar de ser ya de noche obscura al pasar por Machachi siguió su viaje al Sur. En “Monte Redondo” cerca del Chasqui, notó García Moreno que se acercaba una sombra que asiéndose de la brida de su caballo le dijo: Caballero, présteme su candela, (por aquel tiempo García Moreno fumaba mucho y después cambió el cigarro por la caja de rapé) García Moreno le presentó su cigarro encendido, y mientras el que le había pedido la candela hacía esfuerzos para prender su cigarrillo, con la luz que desprendía cada vez que se trataba de encenderlo, divisó el Presidente que el tal era un ladrón armado de un famoso cachiporra y también pudo conocer al individuo. ¡Fulano, le dijo ¿qué haces aquí? El infeliz conoció a García Moreno y confuso le contestó: ¡Excelencia soy un desgraciado padre de familia que no teniendo con qué acallar el hambre de mi numerosa familia, me he refugiado en estos lugares para, exponiendo mi vida y sacrificando la de muchos transeúntes, salvar la de mi familia. García Moreno replicó: “Mire Ud., si a mi regreso, en tal día y a tales horas no se presenta Ud. en Quito, en el palacio, a mi despacho, hago cernir estos bosques y quemo los pajonales hasta encontrarlo. Dicho esto, continuó su viaje con la velocidad que acostumbraba; su escolta pasaba por aquel lugar media hora mas tarde.

García Moreno de regreso de su viaje no se olvidó de la cita dada a nuestro ladrón del Chasqui, y este desgraciado tuvo cuidado de no dejar pasar el día y la hora señaladas. Lleno el alma de angustia en espera de lo que le podría suceder, se armó de valor y embozado en su capa española se dirigió a palacio en el día y a la hora señalados; principia a subir las gradas y le parece que sube al cadalso; se acerca a la puerta del despacho y se imagina que va a oír su sentencia de muerte, y entre angustias mortales, sudando frío, toca a la puerta; mas las corazonadas suenan más aún en su pecho que los golpes que da llamando al oficial o edecán. Sale el edecán y friamente le pregunta ¿Qué quiere? el interesado contesta: “Hablar con su Excelencia” no se puede, está muy ocupado, le replica el oficial. Insiste el Señor y le responde: “Diga a S. Excelencia, que pide audiencia aquel a quién citó para hoy día y para esta hora. El oficial comunica el recado a S. E. y este ordena que le haga entrar al punto. Entró pues el Sr. Y después de hacer una profunda venia se mantuvo de pie hasta que García Moreno le ordenó sentarse. Fácilmente podemos interpretar las últimas angustias que oprimirían el corazón de nuestro hombre por la incertidumbre de la suerte que le aguardaba. Si era cristiano a qué santo había dejado de encomendarse!...Toca el timbre…se presenta el secretario…y Su Excia. le dice : “Extienda Ud. el nombramiento de Juez de Aguas de esta ciudad para este Señor. No creía a sus oídos oír lo que oía, pues esperaba su condenación, y se ve investido de un empleo que es uno de los mas honrosos y lucrativos; veía a su familia con recursos y se veía a sí mismo sin el estigma que tenía en su primer encuentro con García Moreno.

Dios suscitó a García Moreno para salvar a la nación, a las familias y a los individuos.


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